domingo, 14 de octubre de 2012

Capítulo 2: Paranoia

Estaba bloqueada. Eran tantas las veces en las que me había imaginado ese momento...
Sí, estaba delante de mí. Venía hacia mí, y yo estaba allí, como una piedra. Entonces fue cuando me habló por primera vez.
-Hola, me llamo James ¿Y tú? 
Estaba paralizada, tenía una voz tan cálida, era tan... Perfecto. No quería parecer una estúpida, era lo último, pero justamente era lo que parecía. Una retrasada. 
-Hola... S-Soy Lins, digo, Linsay. Encantada.
''Definitivamente me sentía retrasada''. En resumen, quería que me tragara la tierra. ¿Pero qué? En serio Linsay. Dios mío. Para un chico guapo que se te acerca y la cagas. 
No paraba de pensar y pensar. 
-Has bebido mucho por lo que se ve, ¿no? No te preocupes, en una fiesta así es normal. 
Sentí un alivio enorme, por lo menos contaba con la justificación de que en esa fiesta había mucho alcohol. 
 -Si, supongo. No lo sé en realidad. Cuando bebo no soy persona, lo siento.
Por supuesto que mentí. ¿Qué iba a hacer? Lo había conocido esa noche, le llego a decir que me gusta y me toma por una psicópata seguro. 
Empezó a reír. Y su sonrisa, no sabía como explicarla. Era la más bonita que había visto nunca. 
-Si necesitas que alguien te lleve a casa, dímelo, ¿vale? Una chica tan guapa no puede irse sola. 
-De acuerdo, te lo diré.
Le sonreí, por lo menos fue lo único que me salió bien. 
Justo en ese momento me miró fijamente. No sé si yo me estaba volviendo loca, tenía algo en la cara, o él... No sé, quería algo.
Me abrazó. 
No entendía nada.
-Me has caído bien. Me susurró.
Definitivamente no entendía nada. Cualquiera entendía a los chicos. En serio, ''una ya no sabe qué es lo que quieren, o qué es lo que buscan''. 
En ese momento empezó a alejarse hacia el otro extremo de aquel salón, y empezó a hablar con dos chicos más. 
Yo me giré, Marian seguía a mi lado. Como no, estaba demasiado concentrada en la conversación que estaba teniendo con aquel chico, que ni se había dado cuenta de lo que había pasado. 
Tampoco me esperaba otra cosa, Marian era así. Sólo se ocupaba de ella misma y de los chicos que se le acercaban.
''Ella era mi amiga, y la quería. Pero no entendía qué le veían los chicos''. 
En fin, cualquiera sabe. 
Me sentía un poco incómoda allí, como una especie de sujeta-velas. 
En ese momento, por mi cabeza empezaron a pasar ideas. Ideas que yo no podía hacer realidad, ya que no tenía el suficiente coraje. Pero si no lo hacía en ese momento, ¿cuándo lo haría si no? 
Me di la vuelta. Allí estaba, James. Me acerqué a él, me miró, y le dije:
-¿Quieres dar una vuelta? Esta fiesta es un muermo.*   




*A Day To Remember - Have Faith In Me 


sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo 1: Difícil de controlar.

Era un sábado por la noche de un 3 de noviembre. No tenía nada importante, estaba sentada, en mi escritorio junto a mi ordenador. No me acuerdo ahora mismo de qué hora era exactamente, aunque eso carecía de total importancia en ese momento. 
No me podía imaginar lo importante que sería para mí ese día. Ese día en el que la gente se ocupaba de sus tareas, sus problemas, situaciones e ilusiones. 
Atenta, y con vista cansada miraba fijamente su mensaje. Era todo tan difícil, tan confuso... No lo entendía.
En ese momento, en un segundo, ''mi vida perdió todo su significado''. 
Solo recuerdo estar allí sentada, perdiendo el interés, perdida de mí misma, perdida del mundo. 
Ya nada tenía sentido, mis ojos se apagaron, me vi metida en un mar de lágrimas, una lluvia tan fuerte... Un río infinito. Allí estaba yo, al borde de la locura, y más tarde seguramente de una tragedia.


Viernes, 14 de junio de 2012

-¡Es viernes! -Gritaban mis amigos.
Sí, era viernes. Eso significaba libertad, libertad después de haber tenido una semana llena de últimos exámenes de junio antes de las vacaciones. Y también locura, por supuesto.
Además de no tener que ir a clase durante un fin de semana, los viernes eran días de salir por ahí a hacer tonterías, de esas que haces cuando eres joven.
Íbamos a una fiesta. Mis amigas, Regina y Maya se preparaban en mi casa aprovechando que estaba sola. Nada más terminar nos fuimos directas a la casa de un tal Mike, que no conocíamos, pero eso daba igual.
Allí nos esperaban los demás. George, Jessica, Marian y Jacob.
Entramos en la fiesta. Aquello era una jungla, definitivamente. Había gente por los suelos, encima de las mesas... Por todas partes.
Me giré y miré de frente. ''Entonces fue cuando le vi por primera vez''.*
''Eran sus ojos. Sus ojos tenían algo que yo no entendía''. No podía apartar la vista, estaba perdida en su mirada. Y ya sé que suena demasiado tonto, pero es la verdad. No sabría explicarlo de otra manera.
''Me enamoré''.
Sabía que era él. Era mi alma gemela.
Fue algo extraño. Como si se hubiera parado el tiempo, como si nada existiera, solo él. Parecía que hasta ese momento, no había tenido ningún camino por el que seguir. Ahora sí. Mi vida, por fin, tenía el significado que había estado buscando durante años.
Todo volvió a la normalidad, y yo bajé de las nubes. Miré a Marian que estaba justo a mi lado. Ella estaba hablando con un chico que acababa de conocer. Hice como si no me hubiera pasado nada y los miré con normalidad. Giré de nuevo la cabeza y allí seguía. Allí seguía aquel chico que me había hecho perder la cabeza por un segundo, un segundo muy largo.
No sabía que hacer. Qué extraño de mí.
No sabía si acercarme a él, o hacer como si no lo hubiera visto.
Como siempre, por miedo, no hice nada. Me quedé paralizada. No podía decirle nada, era imposible. Quizás con un poco de suerte se acercaría él a mí, pero, igualmente era imposible. Había como 30 chicas más guapas que yo en esa fiesta. Las posibilidades eran de una entre un millón.
Le miré de nuevo. Eran tan... No sabría explicarlo. Era perfecto. No es que fuera el chico más guapo que había visto, pero, para mí era perfecto.
Era muy alto, delgado, y tenía el pelo corto y castaño oscuro. Los ojos... Eran claros. Color miel, sí.
Llevaba una camiseta negra ajustada, y unos baqueros simples.
Justo cuando lo estaba observando, me miró. Me quería morir. En ese momento pensaría que era una cotilla o algo parecido. Pero es que lo hice sin querer, no podía evitar mirarlo atentamente.
No sabía si girarme para mirarle de nuevo, o dejar que pasara un rato.
Decidí seguir divirtiéndome con los demás. Pasada una media hora, volví a girar la cabeza hasta donde él estaba.
No estaba. Había desaparecido.
Empecé a volverme loca girando la cabeza hacia todas partes. Hasta que miré al frente.
''Y allí estaba, a un metro de mí, mirándome fijamente''. Nerviosa, agaché la cabeza y volví a mirar al frente. Sí, estaba allí delante, y no me estaba volviendo loca, poco a poco, se estaba acercando a mí.




*Lana del Rey - Radio